Algo me dice que te gusta bailar

Tania Veiga profesora de danza malinké africana

O, por lo menos, la idea de hacerlo.

Sientes atracción por los ritmos africanos y te apetece una danza que te permita articular todo tu cuerpo con libertad. 

También te gusta verte bien, ¿no? Quieres mantener tu cuerpo ágil y terso, mejor de un modo divertido. Esto de hacer ejercicio sin más, «pierna para arriba, pierna para abajo, reeeepetimos!» te resulta muy aburrido. 

Además, te interesas por tu salud.

Conoces la importancia de una buena alimentación, de mantenerte en forma y de dedicarte tiempo personal.

Definitivamente sabes que solo estando bien tu, puedes atender a todo lo demás. Por eso te gusta cuidarte, aunque a veces, por falta de tiempo o estreses de la vida haces menos de lo que quisieras.

Quieres bailar, pero en confianza, sin prisas ni vergüenza, con alguien que te enseñe técnicas para mejorar los movimientos, que te de caña y que te permita disfrutar de la música y de tu cuerpo.

¿Acierto?

Pues aquí me tienes.

Permite que tu alma se exprese en movimiento, prueba gratis tanto en formato online como en formato presencial

Tania Veiga Danza Malinké

Me llamo Tania Veiga y quiero que te diviertas bailando al son de los tambores africanos

Sé que sólo necesitas un empujoncito para tener un cuerpo esplendoroso y lleno de vitalidad, sin sufrimientos innecesarios, pero divirtiéndonos que si no, no vale.

¿Que cómo lo sé?

Todo comenzó un poco de tiempo atrás…

Yo estaba realizando mi doctorado, estudiaba si las abejas de la Cordillera Cantábrica preferían polinizar las flores de la genciana de colores amarillo o naranjas. También hacía fiestas, bailaba con mis amigas y tocaba el djembe o los dundúns en un grupo de percusión.

Para mantenerme en forma iba al gimnasio, algo que me parecía una tortura pero que creía que era la única opción.

Mi preocupación era mayormente estética, casi únicamente quería mejorar mi figura; no pensaba demasiado en mi salud.

En realidad, este fue un período crítico. Cambié de actividad deportiva muchas veces, pues no acababan de gustarme. Luego me sentía mal, comía más y peor; entrando así en una espiral de autocastigo que minaba mi autoestima.

Supongo que hasta aquí, todo era normal, para una mujer de veintitantos años. Tal vez me afectaban demasiado las presiones sociales.

Entonces, algo sucedió…

Fue durante una estancia de investigación en Brasil,  que redescubrí lo mucho que me gustaba bailar y lo útil que era para ponerme en forma. Al poco tiempo, fui a un taller de danza africana, casi por casualidad y ya no hubo vuelta atrás.

Me enamoré, fue un flechazo cuya llama sigue viva. Desde el primer contacto supe que este forma de bailar tenía que estar muy presente en mi vida.

Aunque los ritmos provenían de una cultura lejana, los sentí cercanos, como si ya estuvieran en mi, como si los comprendiese de manera visceral.

Había algo más que no podía identificar, pero me sentaba muy bien.

Poco a poco empecé a formarme en este nuevo descubrimiento y a la par sentía que mi organismo mejoraba de manera profunda y que mi pasión seguía creciendo.

En el momento en que entregué mi tesis doctoral sabía ya que el siguiente paso sería dedicarme en exclusiva a ser maestra de danza.

Así que utilicé las estrategias de investigación aprendidas durante mi formación académica para buscar referentes, ahondar en la cultura e iniciar una formación específica de varias disciplinas en España, Portugal, Gambia, Guinea, Senegal y Benin.

Desde 2014 me dedico en exclusiva a la danza africana.

Como maestra te ayudo a disfrutar de toda la vitalidad que hay en ti y como bailarina experimento con mi grupo Perfusión.

También me implico en la difusión de la cultura y la danza africana a través del Blog y de la Asociación Cultural Galinké.

Poco a poco la comunidad va creciendo. La TVG nos ha hecho partícipes del programa “A Revista” y más de 100 alumnas que se formaron conmigo han tenido experiencias muy gratificantes.

Algunas de ellas dicen estas cosas tan bonitas:

“Cando bailo síntome conectada, conmigo, co que estou a facer e coas persoas coas que o estou a facer nese momento; estou no que estou, non pensando en vinte mil cousas máis. Da danza recibo enerxía e tamén calma. Se veño revolta saio máis en tranquila e moito máis feliz, se veño cansa, saio cansa doutro xeito e chea de enerxía tamén.

A música fai que vibre algo dentro, aumenta a motivación, a intensidade, o desexo de bailar. Aínda que o exercicio é fisicamente duro é levadeiro, precisamente porque ten unha parte moooi grande de disfrute.

Destaco de Tania que respecta o color de cada unha, que é moi asertiva, transmite tranquilidade e eu creo que repercutes na autoestima das que estamos alí e iso é xenial.”

Helena Pazos

“Son unha persona bastante vergonzosa e deime conta que é moi fácil integrarse nas clases. A música en directo é unha pasada, fai que te centres no sonido e nos pasos da danza. Os pasos parecen complicados ao principio, e pouco a pouco, vas aumentando o ritmo e a coordinación co son dos instrumentos.

Ao entrar nas clases sempre vas preocupada e algúns días cansada, pero saes revitalizada, e moi alegre.

A danza africana é moi rítmica e amena, e non se fai monótona. A música en directo tamén é moi vitalizante.

Tania é unha profe moi cercana e axuda moito a que na clase se sinta unha, moi relaxada no proceso de aprendizaxe.”

Gloria Ferreiro

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Soy testigo de que bailar regularmente ayuda a mejorar la salud

No soy especialmente delgada, esbelta o musculosa, no tengo una resistencia atlética, ni una elasticidad de bailarina de ballet. Soy bastante normalita. Bailando me siento resplanceder, aunque es interno y bueno, luego en la cotidianidad esta sensación no es tan intensa.

Comencé con la práctica regular de danza ya bien madura, con 27 años y desde entonces no me he transformado en atleta olímpica, pero si he alcanzado notables mejoras en mi organismo.

Lo más evidente es que mis músculos están fuertes y tonificados, estoy más ágil, con una resistencia cardio-pulmonar mejorada. Sé que puedo activar mi energía cuando lo necesito.

A nivel mental me siento mucho más a gusto en mi piel, siendo yo misma. Veo belleza donde antes veía defectos. Vivo mucho más relajada y confiada.

Como consecuencia voy al médico con poca frecuencia y mi ansiedad se ha reducido notablemente.

Para bien o para mal, mi cuerpo no ha recibido ningún entrenamiento específico para la danza cuando era pequeña. Esta aparente desventaja, me resulta muy útil para entender las necesidades de las que habéis empezado a bailar ya de adultas.

Todo esto no quiere decir que tendrás exactamente las mismas necesidades que yo o que notarás los cambios exactamente igual que yo.

Quizá ganas en elasticidad con facilidad, pero tus músculos se tonifican más lentamente, o viceversa, o lo más difícil resulte ser agilizar la memoria.

Cada cuerpo es diferente, pero gracias a mi experiencia personal, y a mis técnicas probadas con las alumnas, puedo ayudarte a ponerte en forma y a mejorar tu salud de manera integral a través de la Danza. Sea cual sea tu edad, condición física o experiencia previa.

Llegaremos hasta donde quieras llegar.

Lo único necesario es que tengas ganas de divertirte.

Mi compromiso es que descubras el poder que hay en ti

Es una enorme alegría el ver que una alumna empieza a darse cuenta de la fuerza que hay dentro de ella.

En todo este tiempo aún no me ha pasado que una alumna quedase insatisfecha con mi modo de enseñar, pero claro, gracias a las Jornadas de Puertas Abiertas o a las Masterclass gratuítas, es muy fácil entender si mis clases son para ti o no. Lo sabrás por la sonrisa y la alegría al final de la sesión.

Quieres probar tu también lo que se siente al bailar con estructura, pero desmelenándote rigurosamente cando sea necesario?